Control de la miopía: ¿es posible frenar su avance?
Durante muchos años, el tratamiento de la miopía consistía únicamente en actualizar la graduación cuando aumentaba.
Hoy se sabe que, especialmente en niños, existen estrategias que pueden ralentizar la progresión de la miopía, ayudando a disminuir el crecimiento excesivo del ojo y reduciendo el riesgo de desarrollar complicaciones visuales en la adultez.
El objetivo del control de la miopía no es “curar” la miopía, sino intentar que aumente más lentamente mientras el ojo continúa desarrollándose.
¿Qué es el control de la miopía?
El control de la miopía reúne diferentes tratamientos destinados a disminuir la velocidad con la que aumenta la graduación durante la infancia y la adolescencia.
Esto es importante porque cuanto mayor sea la miopía en la vida adulta, mayor será el riesgo de desarrollar enfermedades oculares como:
- Desprendimiento de retina.
- Maculopatía miópica.
- Glaucoma.
- Cataratas de aparición temprana.
Reducir incluso una pequeña parte de la progresión puede disminuir ese riesgo a largo plazo.
¿Por qué aumenta la miopía?
La miopía progresa porque el ojo continúa creciendo.
Cuando el globo ocular se alarga más de lo normal, la imagen deja de enfocarse correctamente sobre la retina y los objetos lejanos se ven borrosos.
El tratamiento busca precisamente ralentizar ese crecimiento excesivo del ojo.
¿Quiénes pueden beneficiarse?
El control de la miopía suele recomendarse principalmente para:
- Niños con miopía.
- Niños cuya graduación aumenta rápidamente.
- Hijos de padres miopes.
- Niños que comenzaron con miopía a edades tempranas.
Cuanto antes comienza la miopía, mayores son las probabilidades de que alcance graduaciones elevadas en la adultez.
Tratamientos para controlar la miopía
1. Lentes oftálmicos para control de miopía
En los últimos años se desarrollaron lentes especialmente diseñados para corregir la visión y, al mismo tiempo, generar un desenfoque periférico que ayuda a disminuir el estímulo para el crecimiento del ojo.
Este tipo de lentes representa una de las opciones más utilizadas actualmente para niños.
2. Lentes de contacto blandos especiales
Existen lentes de contacto multifocales diseñados específicamente para el control de la miopía.
Además de corregir la visión, modifican la forma en que la luz llega a la retina para intentar ralentizar el alargamiento del ojo.
3. Ortoqueratología (Ortho-K)
La ortoqueratología utiliza lentes de contacto rígidos que se colocan durante la noche.
Mientras el niño duerme, modifican temporalmente la forma de la córnea.
Al retirarlos por la mañana, permiten ver sin anteojos durante el día y, además, numerosos estudios muestran que pueden ayudar a ralentizar la progresión de la miopía en muchos pacientes.
4. Atropina en baja concentración
Las gotas de atropina en bajas dosis son otro tratamiento utilizado por oftalmólogos para disminuir la progresión de la miopía.
La concentración y el esquema de uso deben ser indicados y controlados por un profesional, ya que no todos los niños son candidatos para este tratamiento.
Hábitos que ayudan a reducir el riesgo de progresión
Además de los tratamientos médicos, algunos hábitos parecen contribuir al cuidado visual.
Pasar más tiempo al aire libre
Diversas investigaciones muestran que los niños que realizan más actividades al aire libre presentan un menor riesgo de desarrollar miopía o de que esta progrese rápidamente.
Muchos especialistas recomiendan al menos dos horas diarias de actividades en exteriores cuando sea posible.
Limitar las tareas prolongadas de cerca
Leer, estudiar o utilizar pantallas durante muchas horas seguidas puede aumentar el esfuerzo visual.
No significa que estas actividades “produzcan” miopía por sí solas, pero se recomienda realizar pausas frecuentes.
Aplicar la regla 20-20-20 es una buena práctica para reducir el esfuerzo ocular.
Mantener una buena distancia de lectura
Es recomendable sostener libros, cuadernos y dispositivos aproximadamente a 30-40 cm de los ojos.
¿El uso de anteojos frena la miopía?
No.
Los anteojos tradicionales corrigen la visión, pero no detienen el crecimiento del ojo.
Por eso, cuando se habla de control de la miopía, se hace referencia a lentes o tratamientos específicamente diseñados para ralentizar la progresión.
¿Cuál es el mejor tratamiento?
No existe una única opción válida para todos los niños.
La elección dependerá de:
- Edad.
- Graduación.
- Velocidad de progresión.
- Estilo de vida.
- Preferencias familiares.
- Evaluación del oftalmólogo.
En algunos casos incluso pueden combinarse distintos tratamientos para obtener mejores resultados.
¿Hasta cuándo progresa la miopía?
Generalmente aumenta durante la infancia y la adolescencia.
En muchas personas comienza a estabilizarse entre los 18 y 25 años, aunque esto puede variar según cada caso.
Preguntas frecuentes
¿El control de la miopía cura la miopía?
No.
Su objetivo es disminuir la velocidad con la que aumenta la graduación, no eliminar la miopía existente.
¿Todos los niños con miopía necesitan tratamiento?
No necesariamente.
La indicación depende de la edad, la graduación y la velocidad de progresión.
¿Pasar tiempo al aire libre realmente ayuda?
Sí.
La evidencia científica muestra que realizar más actividades al aire libre puede disminuir el riesgo de desarrollar miopía y contribuir a reducir su progresión en algunos niños.
¿Las pantallas causan miopía?
No existe evidencia de que sean la única causa.
Sin embargo, el exceso de actividades de cerca y el poco tiempo al aire libre parecen influir en su desarrollo junto con la predisposición genética.
¿Cuándo conviene consultar?
Si un niño ya usa anteojos y su graduación aumenta con rapidez o existen antecedentes familiares de miopía alta, es recomendable consultar con un oftalmólogo para evaluar si puede beneficiarse de un tratamiento de control de la miopía.
Conclusión
El control de la miopía representa uno de los mayores avances de los últimos años en salud visual infantil. Aunque actualmente no es posible curar la miopía, sí existen tratamientos que pueden ayudar a ralentizar su progresión y reducir el riesgo de complicaciones futuras.
Detectar la miopía de forma temprana, realizar controles periódicos y adoptar hábitos saludables —como pasar más tiempo al aire libre— son medidas clave para proteger la visión de los niños a largo plazo.
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El control de la miopía requiere una evaluación individual. Un oftalmólogo puede determinar si corresponde considerar alguna estrategia específica según edad, graduación y evolución.
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Importante: Este contenido es informativo y no reemplaza una evaluación oftalmológica. En niños, la indicación de graduación, tratamientos, lentes de contacto o estrategias de control de miopía debe ser realizada y supervisada por un profesional.